Cómo influye lo que come un niño en su comportamiento – 15 consejos para que coma más sano

Déficit de atención o déficit nutricional

La epidemia de hoy día

El ritmo de vida que se lleva y la industria alimentaria están haciendo que no sólo los adultos se alimenten mal, sino los niños. Ya desde muy pequeños dejan de tener el paladar habituado a “comida de verdad”.

Las comidas precocinadas y rápidas, los preparados alimenticios, los potenciadores del sabor y la excesiva incorporación de azúcar hacen que el verdadero sabor de los alimentos quede totalmente enmascarado.

Los niños ya desde una edad muy temprana empiezan a rechazar la comida real y demandan alimentos más azucarados, más grasientos y más precocinados.

El sobrepeso en niños va en aumento y, como consecuencia, hay más enfermedades. El doctor William Sears lo llama la epidemia NDD (Nutritional Deficit Disorder) – Trastorno por déficit nutricional-. (The NDD Book, Dr. William Sears).

El trastorno por déficit nutricional afecta al cerebro de tu hijo, a su comportamiento, a su aprendizaje y a su salud.

Una alimentación desequilibrada empeora los síntomas del TDAH

Se oye muchas veces decir: “es que mi hijo tiene problemas de atención”, “no puede estarse quieto en su silla”, o “es muy inquieto”. Incluso: “es que mi hijo es hiperactivo”.

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es un trastorno que debe ser diagnosticado por un especialista, al igual que el TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo), el ASD (Trastorno de Espectro Autista), Trastorno Bipolar o el ODD (Trastorno Oposicional Desafiante), así como la depresión y la diabetes.

Todos estos trastornos deben ser tratados, haciendo falta a veces de medicamentos. Un niño con TDAH no tiene las neurohormonas en equilibrio que lo calman cuando está intranquilo.

Una nutrición correcta es en estos casos aún más necesaria. Una mala alimentación o desequilibrada puede empeorar los síntomas.

Cómo influye lo que come un niño en su comportamiento. ¿Sufre tu hijo de trastorno por déficit de atención o nutricional?

Un niño intranquilo, con comportamiento a veces inadecuado y déficit de atención, además de dificultad en el aprendizaje no tiene por qué padecer TDAH (es el especialista quien lo valorará y diagnosticará).

Muchos casos son consecuencia de una alimentación no adecuada y desequilibrada. Estos niños sufrirían, según Dr. W. Sears, de “Trastorno por Déficit Nutricional”.

Para que el cuerpo goce de una buena salud y haya un equilibrio bioquímico, el cuerpo y la mente de tu hijo necesitan estar equilibrados con la comida.

Los niños necesitan una dieta correcta y equilibrada formada por vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos complejos y grasas sanas.

El caso de Trastorno por Déficit Nutricional es fácil de diagnosticar y tratar. Si se cambia la alimentación del niño y se empieza a ver resultados positivos en su comportamiento, atención y aprendizaje, tendríamos la solución con un tratamiento efectivo y sin efectos secundarios. Y lo más importante de todo, estaríamos aportando salud al niño.

Qué parte del cuerpo necesita que se alimente mejor

Dr. Sears explica cómo la mente, por encima de todos los órganos, se ve afectada, en mejor o peor manera, por lo que comemos. Si pones comida basura en la mente de un niño, recibes comportamiento “basura”, aprendizaje “basura” y carácter “basura”. (Página 3 The NDD Book Dr. W. Sears).

El cerebro crece muy rápido. Triplica su volumen a la edad de 2 años y adquiere el 90% de su tamaño de adulto a la edad de 5 años.

El cerebro necesita un lento y constante aporte de energía. Requiere obtener hidratos de carbono complejos. Debido a que no es capaz de almacenar esos carbohidratos, necesita que se les proporcione de manera regular.

Además el cerebro utiliza los hidratos de carbono como la única fuente de energía. Para el crecimiento del cerebro de un niño se necesita el 50 % de la energía que recibe de los alimentos. Los adultos necesitan sólo el 20-25%. Por tanto, para un niño es aún más importante que esos carbohidratos sean sanos, para que le beneficien y no perjudiquen. (Página: 20, The NDD Book, Dr. Sears).

Qué son y por qué alimentar al cerebro con hidratos de carbono complejos

Los carbohidratos complejos están formados por cadenas largas de azúcares. Estos hacen que entren en el torrente sanguíneo lentamente generando así la necesaria insulina. Es esta insulina la encargada de llevar la energía a las células que la necesiten en la justa medida.

El cuerpo metaboliza los hidratos de carbono despacio, proporcionando energía durante más tiempo, tanto para el cuerpo, como para el cerebro. Además sacian más. Al contener fibras favorecen también el tránsito intestinal.

Cuando el cerebro recibe un aporte estable de carbohidratos complejos, proporciona un estado de ánimo estable.

Los carbohidratos complejos se encuentran en las hortalizas, granos enteros (cereales integrales, pan integral, arroz integral, pasta integral) y legumbres.

Qué son y qué sucede cuando tomamos hidratos de carbono simples

Qué son los hidratos de carbono simples

Los carbohidratos simples son los que el cuerpo descompone rápidamente para ser usados como energía.

Cuando entran en la sangre hidratos de carbonos simples o azúcares, se genera mucha más insulina, para que ésta pueda aportar a las células la energía que necesita. El problema es cuando hay más de la que el cuerpo necesita.

Un exceso de insulina y energía, causan que, con el tiempo, las células rechacen el aporte de energía volviéndose resistentes a la insulina. A esta condición se le conoce como “resistente a la insulina” o “diabetes tipo 2”.

Los hidratos de carbono simples están en las harinas blancas o refinadas, cereales refinados y azúcares refinados y procesados (azúcar común, dulces, almíbares y refrescos).

También se encuentran en la leche y sus derivados, así como en la fruta. En el caso de la fruta, debido a que ésta contiene fibra, el cuerpo es capaz de metabolizarla de forma diferente.

Qué sucede cuando tomamos hidratos de carbonos simples

Al consumir estos carbohidratos los adultos y los niños reciben un “subidón de azúcar”, o “subidón de energía”. Acto seguido sienten un bajón repentino. El cerebro y el cuerpo demandan entonces querer seguir consumiendo más y más azúcar para reponer la energía que han perdido.

Los azúcares en exceso tienen que ser almacenados en algún sitio. Es justo en el abdomen donde comienzan a acumularse. Cada vez hay más niños con sobrepeso. No se trata de un tema de estética, sino de salud.

Un abdomen con más volumen significa que el niño no está siguiendo una dieta equilibrada. Está seguramente comiendo más harinas refinadas, dulces, azúcares, grasas malas y bebidas azucaradas; que frutas y verduras, legumbres, cereales integrales, proteínas magras y grasas sanas.

El exceso de carbohidratos simples o azúcar en sangre causan también que el sistema inmunológico se debilite, favoreciendo que se enferme.

Qué sucede en el cerebro cuando se toman azúcares o harinas refinadas

Con el consumo de azúcares y harinas refinadas el cerebro empieza a portarse mal. No sólo el cuerpo pierde el equilibrio químico, sino también el cerebro de un niño. (Páginas 47-48, The NDD Book, Dr. W. Sears).

Cuando hay demasiada insulina y las células utilizan el exceso de energía demasiado rápido, el cerebro se bloquea. Éste también se queda sin energía porque no es capaz de almacenar el azúcar y empieza a comportarse mal. Los hidratos de carbonos malos causan comportamientos peores, más intranquilos, estados de ánimo más negativos y hacen que el aprendizaje sea más difícil.

Las subidas y bajadas de azúcar en la sangre de un niño hacen que su cerebro no pueda estar concentrado. Como consecuencia, el niño tendrá problemas de concentración en clase, déficit de atención, estará intranquilo y tampoco podrá permanecer sentado mucho tiempo.

También sufrirá de subidas y bajadas de las hormonas del estrés, causando que su mente no esté bien predispuesta al aprendizaje.

Claro está que no todos los niños reaccionan igual al efecto de la subida rápida de azúcar en sangre. Pero hay niños más sensibles que otros, a los que sí les afecta bastante. El cerebro de estos niños, habla a sus glándulas suprarrenales informando que se está quedando sin energía y que necesita más azúcar. Y rápidamente.

Esta situación crea un estrés interior (hiperactividad) que será contrarrestado con la ingesta de nuevo de azúcares, generando un círculo vicioso. (Página 48, The NDD Book, Dr. Sears).

Si un niño desayuna un vaso de leche con galletas, o un tazón de leche con cereales azucarados, y después a media mañana toma en el colegio un zumo o un batido y galletitas, habrá tomado ya una altísima cantidad de azúcares refinados. (“Cada vez se consume más azúcar”).

El azúcar es como una droga, o mejor dicho, es una droga, ya que crea adicción. Mientras más se consume, más se quiere.

“Hay una correlación directa entre cómo los niños piensan y actúan, y cómo comen”

* Dr. William Sears

Las grasas buenas benefician el estado de ánimo de tu hijo

El cerebro no está diseñado para comer comida “no de verdad” o “no real”.

El cerebro de un niño está en crecimiento y está formado en un 60% por grasa. Debido a ello, un niño necesita consumir grasas sanas para que crezca y se mantenga sano.

Unas de las grasas más sanas que beneficiarán el cerebro de un niño son los Omega 3, sobre todo los presentes en el pescado azul. Además fortalecen su sistema inmunológico.

Otras buenas fuentes de Omegas 3, aparte del pescado, son el aceite de oliva, los frutos secos y las semillas.

Hay dos tipos de ácidos grasos omega 3: los alfa-linolénicos (ALA), de cadena corta y los ácidos eicosapentaenoicos (EPA) y docosahexaenoicos (DHA), de cadena larga. Estos últimos se encuentran exclusivamente en los pescados y crustáceos.

Los alfa-linolénicos se encuentran en las semillas y frutos secos y no tienen las mismas propiedades que los del pescado (salmón, sardina, boquerón, caballa, jurel…).

Los omega 6 son también ácidos grasos esenciales (el cuerpo no puede producirlos), así como los Omega 3. Ambos son necesarios para el funcionamiento de nuestras células. El consumo de ambos debería de estar equilibrado. Lo ideal sería que los consumiésemos en una proporción de 1:1.

El problema surge cuando se toman más grasas Omega 6, que Omega 3. El ir dejando de lado nuestra dieta mediterránea está desencadenando que haya un desequilibrio en los ácidos grasos.

La Dra. Odile Fernández nombra los Omega 3, como “los ácidos grasos del buen humor”. En su libro “Recetas para vivir con salud” nos habla de que existe una relación entre tener niveles bajos de Omega 3 en sangre y el estado de ánimo bajo, así como el déficit de atención, hiperactividad, depresión, ansiedad y estrés. (Página: 31, “Recetas para vivir con salud“, Dra. Odile Fernández).

Da pescado azul a tu hijo de 3 a 4 veces por semana. Su cerebro se beneficiará enormemente. Tendrá mejor humor, estará más atento y menos inquieto.

Los aditivos tóxicos perjudican el cerebro de tu hijo

La industria alimentaria utiliza muchos aditivos para dar sabor, color y preservar los alimentos. Algunos de ellos son tóxicos.

Los aditivos tóxicos y contaminantes que se consumen se almacenan, sobre todo, en tejidos grasos y justo el cerebro está en mayor proporción formado por materia grasa.

La proporción que un niño consuma de aditivos será siempre mucho mayor que la de un adulto, debido a su peso corporal. Por lo tanto, los niños son los que almacenan más aditivos químicos y contaminantes en sus cerebros.

Los niños más sensibles son los que sufrirán también más los efectos neurotóxicos de los aditivos químicos tóxicos de los alimentos. (https://evanaturae.com/aditivos-toxicos-en-las-comidas/).

Desde bebés los niños necesitan que se les alimenten bien, para que puedan crecer bien y sanos, así como sus cerebros. Una dieta sana y equilibrada es imprescindible.

Cómo hago para que mi hijo coma mejor y más sano

Si deseas cambiar los hábitos de alimentación de tu hijo, proporcionarle una comida más sana, y eliminar lo que no es tan sano para su organismo y cerebro, debes ir poco a poco. Hay que empezar a formar el gusto de nuevo por la comida de verdad.

Es muy difícil quitar de golpe lo que le gusta a un niño y lo que está acostumbrado a comer, y sustituirlo por alimentos que no toma tanto, y que en un principio ni le va a gustar ni apetecer. Habrá que armarse de mucha paciencia.

También hay que ir enseñándole lo que significa una alimentación sana y el efecto que tiene en su salud. Así como informarle qué alimentos hacen que pueda crecer sano, fuerte y correr rápido.

15 consejos para que tu hijo coma mejor y más sano:

  1. Revisa que su dieta sea equilibrada. Una dieta sana conlleva hidratos de carbonos complejos, vitaminas y minerales, proteínas y grasas sanas. (Obtén gratis la Guía de las mejores provisiones de alimentos: https://evanaturae.com/obsequio/).
  2. Redúcele el consumo de azúcar. Sustituye los zumitos, refrescos y batidos por zumos naturales, batidos caseros sin azúcar, o simplemente agua.
  3. No le compres bollería industrial, contiene mucha grasa mala y demasiado azúcar, además de conservantes y aditivos.
  4. Un yogur es siempre mejor que cualquier otro postre lácteo (natillas, flanes…), por sus bacterias beneficiosas. El yogur natural sin azúcar sería lo ideal. Puedes endulzarlo con miel, azúcar de coco o con sirope de arce, por ejemplo, si le resulta muy ácido al principio. La fruta cortada en trocitos también lo endulzará.
  5. Cámbiale el pan blanco por pan integral. (¿Cómo reconoces si es de verdad pan integral?)
  6. El desayuno es muy importante para que obtenga la energía necesaria para afrontar el día. Ve reduciéndole los cereales azucarados del desayuno. Tanto los de marcas conocidas, como los de marcas blancas contienen demasiado azúcar. Hay cereales sin azúcar añadida, como, por ejemplo, la avena, o de centeno y espelta hinchada. Si le añades fruta al tazón de cereales le puede resultar más dulce (manzana rallada, rodajitas de plátano…), además de las vitaminas que le proporcionas.  Un desayuno debe contener hidratos de carbono complejos, proteínas, grasas sanas y vitaminas (por ejemplo, yogur, algo de fruta, pan integral, aceite de oliva, cereales integrales, frutos secos…).
  7. Una rica merienda podría ser una ensalada de frutas, brocheta de frutas, batido de frutas, o helado a base de yogur natural y fruta congelada.
  8. Para la merienda del cole que lleve mejor fruta fresca, frutos secos, un bocadillito de pan integral o yogur natural con fruta fresca cortadita.
  9. Ve introduciéndole poco a poco más verduras y ensaladas. Haz pactos con ellos para que en cada comida vayan comiendo al menos una pequeña porción de ensalada o verduras, para poco a poco ir en aumento.
  10. No le premies con chuches. Éstas deberían estar limitadas a su consumo en fiestas.
  11. Algo dulce al día podría ser un par de onzas de chocolate negro. Ve aumentando el porcentaje de cacao. Mientras más alto, mejor. Lo ideal sería 85%, pero es verdad que al principio lo rechazarán por ser bastante amargo. Con el tiempo les gustará.
  12. Deja que los niños ayuden a preparar la comida, las ensaladas, los batidos… Cuando ellos mismos colaboran estarán más prestos a probar y comer lo que han elaborado.
  13. No compres precocinados.
  14. Reduce su ingesta de carne y el consumo de más pescado, mejor si es azul y pequeño (contiene menos metales pesados tóxicos). Opta por carne magra y menos roja. Siempre que sea posible, preferiblemente bio. (https://evanaturae.com/mejor-escoger-bio/).
  15. Ante todo, somos los mayores los que tenemos que dar ejemplo. No podemos pedirle que coma fruta o verdura, si no nos ve comiéndola.

El azúcar es muy adictivo. Comprobarás que a medida que se reduce su consumo, el cuerpo irá pidiendo menos cosas dulces. Tiempo al tiempo.

Como madre o padre eres quien mejor conoces a tu hijo y sabrás cómo hacer para ayudarle a comer más sano.

No es imposible y no te desesperes. Todo reto y meta tiene su desafío y también su recompensa. Todo se puede ir consiguiendo muy poquito a poco. Date tiempo y da también tiempo a tu niño.

 

5 comentarios en “Cómo influye lo que come un niño en su comportamiento – 15 consejos para que coma más sano

    • Gracias Susana. Sí, la verdad es que es muy interesante y necesario saber cómo el cuerpo reacciona ante determinados alimentos, para así beneficiar y no perjudicar la salud de nuestros niños.

  1. Totalmente de acuerdo.
    Somos lo que comemos y cada día más demostrado que los niños consumen demasiados ultraprocesados y demasiada azúcar con lo cual altera mucho su sistema nervioso y muchas cosas más .
    Ojalá tomáramos más importancia de esto ayudaría a tantos niños …

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