Atrévete a soñar – Cómo salir de tu zona de confort

Es cierto que a muchas personas les ocurre que se pasan la vida soñando. Piensan que les gustaría hacer tal o cual cosa, tener esto o lo otro, ser de una u otra forma, aprender eso o aquello, o simplemente desean un cambio, pero desconocen cuál y ni siquiera saben por dónde empezar. ¿Te sientes identificado?

Te encuentras en el presente, con el que puedes estar o no satisfecho, tienes la experiencia del pasado con recuerdos y experiencias que han sido algunas de tu agrado, pero otras no, y no sabes lo que te deparará el futuro. Simplemente sueñas con él. Sueñas despierto.

Tu sueño puede ser querer estudiar, conseguir un mejor trabajo o una meta personal, mejorar algo de ti, tu salud o calidad de vida, cambiar hábitos, viajar. No importa cuál sea, lo importante es que lo anhelas. Si es algo positivo y que te engrandece como persona mereces que tu sueño se haga realidad.

¿Es bueno soñar?

Y tanto. Si no sueñas permanecerás siempre donde estás. No tendrás el deseo necesario para efectuar el cambio o las acciones necesarias. Soñar es imprescindible para poder pasar a la siguiente actuación. El soñar te crea el deseo para emprender algo nuevo.

¿Por qué te quedas entonces tan solo soñando?

Esto ocurre porque te encuentras en un tu zona de confort. Es la zona que conoces y en la que te sientes cómodo, y a veces tan cómodo que incluso dejas de soñar.

Todos tus comportamientos, rutinas, conocimientos, habilidades y actitudes están dentro de tu zona de confort.

Tan sólo pensar salir de esta zona de confort y emprender algo nuevo, adquirir nuevos conocimientos o hacer los cambios, que tanto anhelas y sueñas, te cuesta mucho, te da demasiado miedo. Es más fácil quedarte en la zona que dominas. Tú mismo limitas tu progreso.

¿Qué te causa ese miedo?

El miedo a lo desconocido, a que no salga bien, a fallar, a caer, al ridículo y al qué dirán los demás, a perder lo que tienes o lo que eres, son tan sólo algunos de los miedos que te frenan a intentar conseguir tus sueños. Te asusta tanto que el pánico hace que te quedes en tu zona de confort.

Estos miedos pueden tener su origen a que no crees en ti mismo. Quizás tus vivencias no te han dado la oportunidad de ello, ni siquiera la posibilidad. Es ahí donde tienes que sacar tu “yo quiero, yo puedo”. Hacer lo posible por aumentar tu autoestima. Todo va a depender de lo que creas.

¿Cómo puedes salir de tu zona de confort?

Para salir de esta zona debes frecuentar una zona que tienes cerca tuya: la zona de aprendizaje. Es la zona donde observas, comparas, adquieres nuevos conocimientos, sensaciones, diferentes puntos de vista y aprendes nuevos hábitos.  Es una zona mágica llena de grandes retos por descubrir y que puede ser maravillosa y llena de nuevas oportunidades.

El frecuentar esta zona de aprendizaje no significa que ya no puedas ir a tu zona de confort. No tienes que dejar atrás nada, estás añadiendo, estás desarrollándote.

Además de tu zona de confort vas a tomar todos tus recursos personales, tus principios, tus valores, que son los que te van a ayudar a tomar las acciones necesarias para conseguir tu sueño o, al menos, a intentarlo.

Sé positivo, confía y cree en ti

Mantente positivo. Si no lo haces, siempre te quedarás soñando y pensando que en verdad lo deberías de haber intentado. Ponte en marcha y sé paciente con todos los preparativos y pasos que has de dar. Ello no quita que también necesites perseverancia. Todo nuevo cambio requiere también su esfuerzo.

Deja a un lado los prejuicios que te limitan. Confía en que puedes, en ti y en tu sueño. Vale la pena intentarlo. Sal ya de tu zona de confort. Visualiza tu sueño y haz que no solo se quede en esto mismo, en un sueño. La recompensa puede ser mucho mayor de lo que te imaginas. Si no arriesgas, no has arriesgado.

¿Cómo puede un pensamiento dirigirte a un destino?

Dice un antiguo proverbio árabe:

Siembra un pensamiento, cosecha una acción. Siembra una acción, cosecha un hábito. Siembra un hábito, cosecha un carácter. Siembra un carácter, cosecha un destino.

El pensamiento va ligado al sueño, al deseo en si. Éste es el que te va a dirigir a que emprendas cambios, a que lleves a cabo la acción. La acción te creará el hábito necesario, el cual condicionará tu carácter. Y este mismo te dirigirá hacia un destino.

Medita sobre tu misión en esta vida. Por qué de tu sueño. Toma el timón para dirigir el rumbo de tu vida y empieza a hacer los cambios necesarios.

Haz que tu sueño se haga realidad. No sueñes tu vida. Vive tus sueños.

El vídeo a continuación me ha encantado. Es el que me ha inspirado a escribir este post. Te animo a que lo veas.

 

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